Conociendo la ansiedad

La Ansiedad es un mecanismo de defensa que permite activarnos ante un suceso que se considera peligroso. Esta activación nos permite adaptarnos al proceso de lucha-huida. Pongamos un ejemplo sobre un atracador que nos para por la calle: 

Ante un suceso peligroso, nuestra respuesta fisiológica es de activación, puesto que nuestro instinto nos impulsará a luchar o huir.  Para ello, necesitamos un aumento de nuestro ritmo cardíaco, una frecuencia respiratoria más alta, tensión muscular, entre otros. De este modo, una ansiedad moderada puede ayudarnos a mantenernos más concentrados y preparados para afrontar los retos que tenemos delante.

Síntomas:

  • Mentales: preocupación, cansancio, dificultad de concentración, irritabilidad, insomnio…
  • Físicos: aumento de la frecuencia cardíaca, sudoración, tensión muscular, temblores, mareos, respiración profunda, presión en el pecho, dificultad para tragar…


Ansiedad, ¿cuándo llega a ser un problema?

 

Hay ocasiones en que el sistema de respuesta a la ansiedad no funciona correctamente. Esto sucede cuando la ansiedad se presenta de forma desproporcionada en cuanto a intensidad y duración o en ausencia del suceso peligroso. Es entonces cuando aparece un trastorno de ansiedad.

Existen varios trastornos:

  • El Trastorno por Ansiedad Generalizada (TAG) es la preocupación excesiva por varios problemas en la vida de la persona. Estas personas sufren de manera crónica porque siempre encuentran un motivo por el que estar preocupadas: dinero, trabajo, hijos o salud, sin que estos puedan justificar el elevado nivel de estrés.
    Son personas que no pueden relajarse, se asustan con mucha facilidad, tienen muchas dificultades para concentrarse y/o para dormir o mantener el sueño. También es posible que se desarrollen síntomas físicos.
  • El Trastorno de Pánico es el más frecuente de los trastornos de ansiedad. Suele presentar síntomas relacionados con aspectos fisiológicos: sensación de ahogo, sudoración, taquicardias, nauseas, mareos e, incluso, un intenso miedo a morir a causa de todos esto.
    Tras la primera crisis, es habitual tener un intenso miedo a volver a experimentar crisis de pánico. Esto conllevaría una observación exhaustiva de su propio organismo, evitando actividades que le suponga acelerarse de alguna manera.
    En muchos casos, también se puede llegar a desarrollar síntomas de Agorafobia.
  • La Agorafobia es el miedo intenso a encontrarse en situaciones en las que, en caso de una nueva crisis, podría resultar complicado o vergonzoso escapar de dicha situación o recibir ayuda.
    Estas personas tienen miedo a situaciones muy concretas, por ejemplo: ir a lugares muy concurridos, viajar en metro, ir al cine, a reuniones sociales…  En los casos graves, podrían tener miedo a estar solo fuera de casa.
    Lo habitual es que estas personas oculten a su entorno los temores que sienten y adapten su vida a su trastorno.
  • Los Trastornos Obsesivos se caracterizan por la presencia de ideas, imágenes, impulsos o pensamientos no deseados que aparecen de manera involuntaria y generan altos niveles de estrés y ansiedad.

Desde Instituto Sitges, evaluamos la problemática para que conozca a qué se enfrenta y le ayudaremos a reducir la ansiedad.

 

Laura Lupón Lorente