Seguramente, habréis estado leyendo últimamente algunas noticias relacionadas con el acoso escolar, también conocido como bullying.

Debido a la puesta en marcha del teléfono contra el acoso escolar 900 018 018 (número pronto será 018), me desplacé a los Mossos d’Esquadra para solicitar mayor información, así como llamé al Departamento de Enseñanza de la Generalitat de Catalunya para tener información actualizada.

Antes de empezar a hablar de la información que obtuve, debemos tener claro qué significa Bullying, pues no todo acoso es bullying y, a veces, podemos confundirlo. Así el Bullying es un acoso por parte de una persona o varias hacia otra indefensa sin que haya motivo aparente y es de forma repetitiva en el tiempo.

El Ciberbullying es lo mismo que el bullying, pero se realiza mediante el uso de las nuevas tecnologías y redes sociales: Facebook, Twitter, SMS, Instagram, E-mail, WhatsApp, etc.

En ambos casos, estamos hablando de menores de edad, que tengan edades similares y en el cual el agresor ejerce algún tipo de poder sobre la víctima. Cuando entre el agresor y la víctima hay una diferencia de edad muy elevada, hablaremos de acoso, por ejemplo, un chico de 17 hacia uno de 7, y no de bullying. Recordar, además, debe haber espectadores Hay distintos tipos de bullying a los que debemos estar atentos, pues no siempre se tratará de agresiones físicas. De hecho, el más común es el acoso psicológico. Vemos varios tipos:

 

Cuando sospechamos que nuestro hijo pueda estar sufriendo bullying, debemos dirigirnos al centro educativo que activará el protocolo. Además, algunos colegios ya recomiendan a las familias dirigirse a los Mossos d’Esquadra (policía autonómica de Cataluña) para presentar una denuncia. Aquí debemos tener en cuenta que el menor de edad debe ir siempre acompañado por uno de los tutores legales, de lo contrario, no podrá presentar la denuncia. Además, se recomiendo guardar todas las pruebas: conversaciones de WhatsApp, hacer fotografías a los acosos por Facebook, etc. Así que ¡no borréis nada hasta presentar las pruebas a la policía!

Los Mossos d’Esquadra nos advirtieron que el acoso más complicado de detener es el Ciberbullying, así como uno de los más peligrosos. La razón es sencilla: el ciberbullying persigue a la víctima esté donde esté, dado que se usan las redes sociales para ello. Además, aunque en ocasiones con el bullying se recomendaba el cambio de centro educativo, de modo que la víctima empezar de cero en otro centro, con el ciberbullying, el acoso le sigue también hacia el otro centro, de modo que los nuevos compañeros podrían ver las burlas y usarlas, o no, para acosarle. Además, la policía nos comentaba que las víctimas, al salir del colegio, lo primero que quieren hacer es olvidarse de lo que le sucede, pero con Facebook, Twitter, WhatsApp e Instagram es imposible, cuando abre el ordenador y el móvil siguen acosándole. De aquí, el gran peligro que supone.

Además, nos advierten que les es más complicado acceder a los agresores porque en el bullying, al ser dentro de una institución, es más sencillo que se descubra quién es el agresor “aunque los chicos puedan tener miedo en decirlo”. Mientras que el ciberbullying se crean perfiles anónimos y es muy complicado saber quiénes son y pararles, ya que pueden ir abriendo de  nuevos.

No obstante, también añaden: hay que ir con cuidado, porque normalmente, cuando hay ciberbullying, significa que hay bullying en el colegio y a la inversa. Evidentemente no todo finaliza con una denuncia: víctima y agresor, deberán recibir terapia psicológica, así como los observadores deben recibir orientación. Las terapias psicológicas deberán ir acompañadas de asesoramiento educativo dado que todo ello afectará al rendimiento de sus competencias académicas y su bienestar en el centro educativo. A su vez, éste deberá recibir orientación profesional en este sentido. Por ello, junto al psicólogo, contaremos con pedagogos o psicopedagogos que podrán contactar y coordinarse con el centro educativo. No debemos olvidarnos que los centros educativos tienen su propio psicopedagogo, en el caso de secundaria, y el referente del EAP que es otro psicopedagogo para primeria y secundaria.

Finalmente, recordar:

Carla Salinas Martínez