¡Aquí quien manda soy yo!
¡Te he dicho que lo hagas!
¡¡Obedece!!
¡Vete a la cama ahora mismo!
¡Silencio!
¡Hazlo ahora!

Cuántas veces con el fin que nuestros hijos obedezcan, o por miedo a perder la autoridad frente a ellos, hemos caído en esta lucha. Cuando ocurre, tanto los hijos como los padres tienen la “sensación” de estar realizando un esfuerzo inútil, sienten que están perdiendo el control (de hecho lo están haciendo) pero cada uno se niega a abandonar “la lucha” porque no quiere perder, pero el resultado es que, de algún modo, ninguno OBTIENE LA VICTORIA: perdemos la paciencia, luego nos sentimos culpables y terminamos castigando… y ya sabemos cuál es la consecuencia del castigo en nuestros hijos.

Para que exista un lucha de poder necesitamos dos personas como mínimo y, definitivamente, estas frases invitan a nuestros hijos a que se origine una.

CÓMO EVITAR LAS LUCHAS DE PODER

 

No controlar nuestras emociones, palabras hirientes y castigos como solución dan cabida a las luchas de poder con nuestros hijos.

El comportamiento de los niños está dirigido a metas, pero el camino que toman no necesariamente es el más correcto. En este sentido, cuando entremos en una lucha de poder, busquemos la meta de nuestros hijos y tratemos de enseñarles un camino más adecuado donde ambas partes salgan ganando. Para evitarlas, podríamos intentar:

  1. En vez de dar órdenes, haz preguntas que inviten a la reflexión, Jane Nelsen llama a esto “preguntas curiosas” (¿Qué piensas respecto a…? ¿Qué sientes…?, ¿Qué has decidido…?). Entonces, en vez de decir “ordena tu cuarto”, tal vez podríamos decir: “¿Qué puedes hacer para que tu cuarto se vea limpio y ordenado?”
  2. Habla menos y actúa más. Acércate a tu hijo y muéstrele lo que tiene que hacer en vez de decir “1000 veces los mismo” desde lejos, esperando que “obedezca” rápidamente.
  3. Crea rutinas y luego recuérdale qué es lo que habíais acordado. Ej.: Tu hijo se levanta de la mesa al terminar de comer y va directo a jugar, entonces le podemos recordar: “¿Qué es lo que tenemos que hacer después de cenar?”
  4. Jane Nelsen nos recomienda tener un POSITIVO TIEMPO FUERA para calmarnos y actuar pensando en lo que vamos a hacer y decir, evitando las luchas de poder.
  5. Dale opciones limitadas, esto le dará la sensación que no tiene que obedecer todo a rajatabla y que tiene la opción de elegir.
  6. Practica el autocontrol. Cuando entramos en la lucha de poder queremos CONTROLAR todo, pero cuanto más controladores queremos ser, más DESCONTROLADOS nos volvemos. A la primera persona que tenemos que controlar es a nosotros mismos.
  7. Usa el humor, pero sin que el niño se sienta ofendido. A veces es la mejor solución en momentos de crisis y sirve, además, para detener la lucha de poder.
  8. Ponerse de acuerdo. Ambos padres tienen que manejar el mismo estilo de crianza para no crear confusión en los hijos que inviten a buscar “al más bueno” . Recuerda, que tanto el estilo permisivo como el autoritario, invitan a la lucha de poder. Opta por una disciplina positiva.
  9. Involucra a tus hijos en la solución de problemas. Esto hace que los chicos tengan un sentido de pertenencia, estén motivados a asumir sus responsabilidades y sean menos propensos a desobedecer.
  10. Sé consistente y congruente con lo que DICES y HACES. Si has dicho que no a comprar chuches, no acabes haciéndolo después del conflicto o como solución a finalizar el mismo.
  11. Expresa lo que sientes dando mensajes YO, evitando culpabilizar al otro por lo que pasa en ti internamente: “Estoy súper cansada, colaborar con esto para poder descansar “. Esto suena mejor y se acepta mejor en vez de: “Me estáis haciendo enfadar, obedecer de una vez, o si no…”.
  12. FIRME Y AMABLE al mismo tiempo. Que tu expresión y tono de voz indiquen el respeto por tu hijo. Un niño que se trata de forma respetuosa es más colaborador.
  13. No te olvides de DAR SIEMPRE TU MENSAJE DE AMOR. A veces estamos tan metidos en la lucha de poder que nos olvidamos de recordar a nuestros hijos cuánto los amamos.
  14. En vez de buscar culpables ENFOCATE EN LAS SOLUCIONES.
  15. La Disciplina Positiva nos enseña que las luchas de poder:

“Crean distancia y hostilidad en lugar de cercanía y confianza. La distancia y la hostilidad crean resentimiento, resistencia y rebeldía (conformismo con baja autoestima). En cambio la cercanía y la confianza crean un ambiente seguro y de confianza donde no hay temor, ni culpa, vergüenza o dolor”

(Jane Nelsen).

Mónica Vázquez Selma