¿Son realmente importantes las técnicas de estudio? ¿Por qué lo son tanto? ¿Cómo pueden ayudar a nuestros hijos? Para poder responder a esta pregunta primero debemos definir el término. Así pues, las técnicas de estudio son todos aquellos recursos, hábitos y estrategias que los estudiantes usan para poder aprender mediante el estudio o la realización de los ejercicios de clase.

A cada alumno, desde que empieza el colegio, se le exige que realice sus tareas y aprenda unos conocimientos que luego deberá demostrar en los exámenes y trabajos. Para ello, los docentes les enseñan a hacer uso de la agenda, a resumir y hacer esquemas, a extraer la información más importante, etc., del mismo modo que les exigen que en casa tengan unos hábitos de estudio que les permita seguir con el aprendizaje iniciado en el aula. Así pues, las técnicas de estudio lo que permiten es tener un mayor rendimiento académico. 

Dicho esto, podemos ver como hay muchos alumnos que aunque estudien un sinfín de horas no sacan siempre los resultados que esperamos, de modo que si nos planteamos qué técnicas utilizan podríamos darnos cuenta que no siempre son las adecuadas, incluso hay alumnos que no siguen unas técnicas, sino que siguen con el modelo de sentarse en el escritorio y leer, leer y leer, sin resumir ni sacar la información más importante de los textos por ejemplo. En consecuencia, tenemos que muchos alumnos que acaban con fracaso escolar, según algunos estudios, es porque no tienen unos hábitos ni unas estrategias adecuadas para hacer frente a los estudios.
 
Esta es una idea global en que muchos de nuestros alumnos con necesidades educativas especiales están identificados pues, por sus dificultades derivadas de trastornos del aprendizaje, comportamiento y/o lenguaje, se les hace realmente difícil adquirir y seguir unas estrategias requiriendo pautas muy específicas que les obliguen a interiorizar una rutina. Pensemos, por ejemplo, en la planificación y organización. Estas son dos competencias que, aunque parezcan simples, para muchos de los estudiantes (aquéllos que por ejemplo tengan Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad) se les hace de lo más complicado. Debemos pensar, además, que no sólo se trata de planificar la semana, sino que además esta planificación afecta en lenguaje y matemáticas: ¿Cómo planifico mi redacción? ¿Cómo organizo la información de los problemas matemáticos?

Así pues, siguiendo con el ejemplo de los alumnos con TDA-H, los estudios como los de Prevatt y Young (2014) demuestran que hay una correlación positiva entre la falta de hábitos de estudio y el bajo rendimiento escolar. De hecho, podríamos afirmar que, incluso los alumnos que no tienen ninguna dificultad añadida de aprendizaje, lenguaje y/o comportamiento, tendrían dificultades de rendimiento escolar si no tienen hábitos ni estrategias de estudio, por muy desarrolladas que tengan sus capacidades. Tenemos que pensar que cuando nuestros alumnos estudian, las técnicas lo que hacen no es aumentar la cantidad de horas, sino la calidad de las horas de estudio que le dedican.
 

Dicho esto: ¿Cuáles son las mejores técnicas de estudio para nuestros hijos/alumnos? ¿De qué dependen? 

 

La respuesta a estas preguntas es muy subjetiva, pues depende de la forma en que prefieran estudiar y como les guste más o les sea más sencillo. No obstante, es cierto que hay algunas técnicas o hábitos que todo alumno debería de tener, algunos ejemplos son: 
  • Un uso adecuado de la agenda escolar: planificarse y organizarse las tareas y exámenes para saber cuándo los realizaran y cuándo estudiaran es fundamental, de lo contrario podemos vernos con una gran falta de tiempo para hacerlo y, en muchas ocasiones, incluso a última hora aún están estudiando y a altas horas de la noche. Un estudiante no es buen estudiante porque estudie toda la noche, el buen estudiante es aquél que se planifica y organiza y, por tanto, puede dormir las horas necesarias (8h aprox.).
  • Hay que ir a dormir a una hora adecuada y dormir las horas suficientes: sí, esto es un hábito para el estudio porque el hecho de no dormir hace que no podamos estar bien despejados y descansados para poder rendir en clase el día siguiente. Luego, si no duermen en casa por la noche, se duermen en clase o por la tarde cuando deberían realizar sus tareas. Además dormir las horas apropiadas es fundamental para su desarrollo físico (crecer) e intelectual. De hecho la sincronía del cerebro que se produce durante la noche (asimilar lo que hemos aprendido durante el día) es algo que los científicos saben de hace tiempo pero que en estos últimos años están descubriendo cómo se produce (el Hospital Clínico de Barcelona es uno de los centros que lo estudian).
  • Tener un sitio donde estudiar, en que haya solamente lo fundamental: el material escolar, una lámpara, la silla y la mesa bien ordenada.
  • La luz, siempre que sea posible, que sea natural. La luz natural cansa menos la vista que la artificial, aunque no seamos conscientes es así. De hecho somos conscientes de ello cuando nos cuesta enfocar la vista o nos pican los ojos. En caso de que tengamos que usar una lámpara, procuremos que esté en el lado contrario a la mano que usamos para escribir dado que de otro modo nos haremos sombra con nuestra propia mano y no nos servirá de mucho. Además, debemos intentar que la luz no nos haga reflejos con el material que usemos o que la intensidad de la luz sea demasiado fuerte: por ejemplo, si estoy escribiendo en el ordenador y la luz va directamente a la pantalla hará que se refleje y no la pueda ver bien. 
  • Antes de ponernos a hacer las tareas hagamos un repaso de lo que necesito entregar o estudiar para el próximo día. Muchas veces las tareas más difíciles tendemos a dejarlas para más adelante aunque tengamos que entregarlas mucho antes de las que consideramos fáciles. No obstante, es recomendable que dediquemos un rato a hacer aquellas que debemos entregar antes y, si nos cansamos, hagamos unas de más fáciles y divertidas de modo que nos despejemos un poco y de paso avancemos con los ejercicios.
  •  Hay que descansar cada 50 minutos aproximadamente. Las personas no podemos estar mucho tiempo concentradas, alrededor de los 50 minutos tendemos a desconcentrarnos que no significa levantarse, significa solamente que en vez de pensar en las matemáticas por un momento (aunque sea por segundos) estamos pensando en qué jugaremos mañana a la hora del patio. Hay que descansar cada hora aunque sean diez minutos para dejar que nuestra cabeza asimile lo que hemos aprendido y leído y, sobretodo, para no agobiarnos y cansarnos de estudiar. Estos minutos hay que dedicarlos a actividades que no tengan nada que ver con el estudio: mirar la tele, escuchar música, etc. 
  • Si tenemos varios exámenes y debemos estudiar dos asignaturas el mismo día, vale más planificar que sean dos de temática completamente distinta, por ejemplo: matemáticas y lengua. La razón es que, de lo contrario, muchas veces podemos hacernos un lío con el contenido. Por ejemplo, en Cataluña aprendemos tres lenguas catalán, castellano e inglés. El catalán y el castellano tienen mucha similitud y, la mayoría de las veces, el contenido que dan en clase es muy similar y se aprende al mismo tiempo. Esto hace que a menudo los estudiantes acaben liándose y confundiendo las normas de ortografía y ya no saben si se escribía con ABA en catalán o en castellano, o era AVA en castellano y no en catalán (terminación de verbos en ABA, AVA). Por eso, el hecho que estudien primero catalán y luego matemáticas, al ser dos asignaturas con contenidos muy distintos, ayudará a que no confundan conceptos. Además evitaremos la fatiga: ¿otra vez la ortografía? ¡Esto ya lo hemos estudiado hace una hora en castellano.
Estas son algunas de las estrategias y hábitos que hay que tener en cuenta. Seguramente no a todos los alumnos les irá igual de bien, pero hay que poder ir probando métodos de estudio (unos resumen, otros hacen esquemas, otros prefieren escucharlo o ver imágenes) para descubrir cuál es el mejor para ellos.
 

También es cierto que muchas veces desde casa no hay el tiempo suficiente como para enseñarlo y en el colegio van avanzando, de modo que podemos plantearnos pedir ayuda a profesionales de la educación en técnicas de estudio como los que se encuentran en Instituto Sitges de Psicología, Pedagogía y Coaching que os podrán orientar.

Esperamos que os haya servido de ayuda. Si tenéis dudas, comentarios, ideas o queréis que hablemos de algún tema en concreto, podéis dejar un comentario en la parte inferior del artículo. También
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¡Gracias por leernos y hasta la próxima! 
Carla Salinas Martínez